Inversión en activos intangibles: propuestas para la mejora de su financiación

Joaquín Maudos

    Autor: Joaquín Maudos

    Uno de los pilares en los que se asienta la deseada recuperación tras el impacto de la crisis de la Covid-19 es la digitalización, y por ello la Unión Europea destina una parte importante de los fondos Next Generation European Union a financiar proyectos que permitan avanzar en la transformación digital del tejido productivo.

    Cuando hablamos de digitalización nos referimos a tecnologías como la inteligencia artificial, la robotización, el block chain, el e-clouding, etc. Lo que tienen en común estas tecnologías es que requieren invertir en activos que son intangibles, es decir, que no tienen un soporte físico a diferencia de la inversión en activos tangibles como las infraestructuras, los bienes de equipo, los elementos de transporte, etc. Son activos como la I+D (capital tecnológico), el software, las bases de datos, el diseño, los derechos de propiedad intelectual (capital intelectual), la formación de los trabajadores (capital humano) o los cambios organizativos de las empresas (capital organizacional).

    Las economías que alcanzan mayores niveles de productividad y bienestar (PIB per cápita) son aquellas que más basan sus actividades en el conocimiento y en las que más pesa la inversión en activos intangibles en la inversión total. Es un argumento de mucho peso para incentivar la inversión en intangibles. Hay abundante evidencia empírica que demuestra la importancia de los intangibles como fuente de crecimiento de la productividad.

    Los directivos de las empresas son conscientes de la enorme importancia que tiene invertir en intangibles. Así, un reciente estudio realizado por la consultora McKinsey Global Institute (2021)1 entrevistó a casi 1.000 directivos de empresas de distintos sectores de actividad. La opinión de los directivos no deja lugar a dudas: con independencia del sector analizado, las empresas que invierten más en intangibles crecen más deprisa y experimentan mayores ganancias de productividad. En la misma línea se pronuncia un informe de la OCDE (2021)2 donde aporta abundante evidencia de la importancia de la inversión en intangibles, ya que los sectores más intensivos en este tipo de activos son más rentables, crean más empleo y alcanzan mayores niveles de productividad.

    Sin embargo, a pesar de la importancia de los intangibles, su peso en el total de la inversión es reducido en muchos países y a ello contribuye los problemas que tienen estos activos para acceder a la financiación. Las características específicas que presentan los intangibles frente a los activos tangibles condicionan el acceso a las fuentes de financiación externas.

    Varias son las características diferenciales a destacar en los activos intangibles: a) son difíciles de valorar dado lo incierto que es estimar sus beneficios futuros (piensen en el desarrollo de un proyecto de I+D); b) presentan serias dificultades para poder utilizarlos como garantía (colateral) a la hora de obtener financiación, ya que son difíciles de transferir y de recuperar su valor en usos alternativos distintos a los que justificaron la inversión inicial (por ejemplo, el software que desarrolla una empresa para gestionar sus bases de datos tiene valor para esa base de datos en concreto, por lo que su valor sería claramente inferior o incluso nulo para otra base de datos de otra empresa); c) son inversiones que en muchas ocasiones requieren grandes inversiones iniciales (altos costes fijos) de forma conjunta en varios activos intangibles, por lo que esa complementariedad entre activos hace que tengan escaso valor por separado (la productividad marginal de un activo depende de la cantidad de otro activo), lo que dificulta su transferibilidad; d) muchos gastos en intangibles no se activan en el balance, ya que según las normas contables solo se activan si es probable que generen beneficios y si su valor se mide con fiabilidad. Y si no se activan, no son un colateral para obtener financiación bancaria; e) en general, no existen mercados secundarios para su venta, salvo para casos muy concretos (como las licencias de taxi); f) existe gran incertidumbre y por tanto elevado riesgo en la rentabilidad que ofrecen, lo que supone una barrera para obtener financiación; g) las empresas jóvenes son intensivas en intangibles y dado que no disponen de un historial crediticio, es mayor la asimetría de información entre prestamista y prestatario, lo que es un problema para acceder a la financiación. En resumen, es una larga lista de características que dificultan el acceso de los intangibles a la financiación, lo que justifica que sea el capital privado (venture capital y private equity) y los fondos propios su principal fuente de financiación. En cambio, el peso de la financiación con deuda es reducido, dada la dificultad de aportar garantías.

    En este contexto, en el que por un lado los intangibles son una fuente importante de crecimiento económico, pero, por otro, se encuentran con restricciones en el acceso a la financiación, era necesario disponer de un informe monográfico sobre Financiación de intangibles con el objetivo de aportar propuestas concretas para mejorar el acceso a la financiación. Y tuve la suerte de que la Fundación de Estudios Financieros se dirigiera a mí para dirigir el informe que se presentó el pasado 19 de abril.

    El informe contiene seis capítulos. El primero adopta una perspectiva macroeconómica para justificar la importancia de los intangibles, aportando evidencia empírica, alguna muy reciente ya en el contexto de la crisis del Covid-19, donde gracias a los intangibles (piensen en el teletrabajo o el comercio electrónico), el impacto de la pandemia ha sido menor. El segundo se centra en describir las características específicas de los intangibles, poniendo el foco en las empresas jóvenes de rápido crecimiento, que son intensivas en inversión intangible. El tercero muestra las dificultades de valoración y las metodologías existentes. Los dos capítulos siguientes analizan las dos fuentes de financiación: en el capítulo cuatro vía capital privado (con evidencia del caso español) y en el quinto a través de deuda bancaria, con una lista de sugerencias para que mejore el acceso a la financiación bancaria. Finalmente, el capítulo sexto enfatiza la importancia de las ayudas públicas a los intangibles, tomando como ejemplo el caso concreto de la I+D.

    En el resumen ejecutivo del informe se listan al final las recomendaciones que emanan de los distintos capítulos agrupadas en tres bloques: 1) recomendaciones para mejorar la financiación vía capital privado; 2) recomendaciones para hacer más atractiva la financiación de intangibles a través de la deuda, incluyendo la bancaria; y 3) propuestas para que aumente la financiación pública de los intangibles.

    1) Financiación con capital privado

    • facilitar la salida a bolsa de empresas jóvenes, que son las más intensivas en intangibles
    • eliminar la ventaja fiscal de la deuda, ya que los costes financieros son fiscalmente deducibles (una solución sería limitar la cuantía de la deuda deducible o incluir una deducción fiscal en los beneficios)
    • avanzar en la creación de la Unión del Mercado de Capitales, para ampliar el tamaño del capital privado
    • una mayor colaboración público-privada a través de fondos de inversión que fomenten las coinversiones
    • mayor implicación de los fondos de pensiones y compañías aseguradoras, dado el reducido peso que tiene la inversión institucional en capital riesgo en España (solo aporta el 3% del total)
    • mejorar los incentivos a la inversión de los business angels
    • mayor participación de grandes compañías en el sector del capital riesgo

    2) Financiación con deuda

    • fórmulas de colaboración entre compañías de seguros y bancos para que las primeras asuman riesgos crediticios de los segundos
    • desarrollo de agencias especializadas en la evaluación de patentes y unificación de los niveles de protección de los derechos de la propiedad intelectual entre los países de la UE
    • estudio de la inclusión de un factor de apoyo (supporting factor) para un menor consumo de capital de los bancos a la financiación de los activos intangibles, al igual que existe en la financiación a las Pymes o infraestructuras estratégicas
    • mayor transparencia por parte de los prestatarios sobre la descripción cualitativa y cuantitativa de intangibles, que contribuiría a reducir la asimetría de información y ayudar a un scoring crediticio más preciso
    • desarrollo de un mercado específico de derechos de propiedad que refuerce la liquidez de los activos, ya que mejoraría su uso como colateral del capital riesgo
    • revisión de los regímenes de insolvencia para facilitar la liquidación eficiente de activos intangibles, lo que ayudaría a preservar su valor en esa situación.

    3) Financiación pública

    • aumentar la cuantía de las ayudas públicas a los intangibles, extendiendo los incentivos fiscales a intangibles distintos a la I+D y ampliando la lista de costes elegibles
    • avales públicos (estatales o regionales) para préstamos a empresas orientados a fomentar su digitalización o en forma de préstamos preferenciales ofrecidos a través de bancos de desarrollo;
    • en el caso de los beneficios fiscales, diferir los créditos fiscales hacia el futuro (dado que en las empresas jóvenes los primeros años pueden ser de pérdidas) y compensaciones con una reducción de cotizaciones de la seguridad social
    • ayudas directas e incentivos fiscales para gastos en educación y formación en las empresas
    • inversión pública, directa o indirecta, a través de fondos públicos de capital riesgo

    Son recomendaciones que están en línea con las del informe que la OCDE publicó mientras la Fundación de Estudios Financieros estaba desarrollando el suyo, lo que da muestras de la importancia del tema analizado. El título del informe de la OCDE (2021) es muy ilustrativo al respecto: Bridging the gap in the financing of intangibles to support productivity: Background paper. Cerremos la brecha que existe entre las condiciones de acceso a la financiación de los intangibles y los tangibles si queremos incrementar la productividad, y por esta vía, el nivel de bienestar.

    [1] McKinsey Global Institute (2021). “Getting tangible about intangibles: The future of growth and productivity?”.June 16, Discussion Paper.

    [2] OCDE (2021). “Bridging the gap in the financing of intangibles to support productivity: Background paper” An OECD contribution to the G20 Italian Presidency 2021 2021.

     

    Autor: Joaquín Maudos es Catedrático de la Universidad de Valencia, director adjunto del Ivie y colaborador del CUNEF. Experto de los 100 de COTEC y Consejero de Afín-SGR de la Comunidad Valenciana. Consultor de la Comisión Europea, Banco Europeo de Inversiones y ONU. Autor de 23 libros y 130 artículos en revistas especializadas. Investigador principal de proyectos competitivos y director de numerosos proyectos con empresas y Administraciones Públicas.

     

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