Ética y práctica profesional: un reto constante

Ignacio Fernández-Montes

    Autor: Ignacio Fernandez-Montes, CFA

    Hace unos días, tras un interesante almuerzo-debate en torno a la Decisión de Cotizar promovido por el “Club Financiero Antares” -plataforma de debate y encuentro profesional entre la delegación andaluza del Instituto Español de Analistas Financieros y el “Club Cámara”, adscrito a la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Sevilla-, mantuve una interesantísima conversación con un consejero y presidente del comité de auditoría de una de las sociedades cotizadas presentes en relación con el asunto que nos ocupa hoy.

    Ciertamente, ambos diferenciábamos entre organizaciones y estructuras éticas frente al comportamiento ético de los profesionales que conformamos sus equipos o comités. Coincidíamos sobre la conveniencia de solapar a las exigencias éticas incluidas en el contexto regulatorio, las voluntariamente aceptadas en virtud de decisiones del consejo de administración o la membresía en asociaciones profesionales como el Instituto Español de Analistas Financieros (https://www.ieaf.es/comisiones-de-trabajo/etica-y-practica-profesional.html), el Instituto CFA, o un Colegio Profesional todos ellos normalmente más exigentes que las normas regulatorias de ámbito legal.

    A lo largo de mi vida profesional, he convivido en organizaciones, entornos regulatorios y formatos societarios en etapas de diferente intensidad regulatoria en relación a los aspectos de ética y práctica profesional que nos ocupan. La cultura de ética, así como el perfil y honorabilidad ética de sus máximos representantes, imprimían un sello determinante que resultaba enormemente contagioso restando o sumando al de sus miembros.

    Siendo ésta una exigencia creciente y cada vez más compleja, resultado de la imparable globalización e innovación financiera, así como de la desregulación previa a la última crisis financiera del 2007/2008 y posterior refuerzo regulatorio, en mi opinión, los principios éticos y de práctica profesional deben de ser sencillos y claros de entender y poner en práctica e incluso deben superponerse a las normas legales que también hay que cumplir cuándo éstas sean menos exigentes que aquellos.

    Sin embargo, han sido más las personas, tanto superiores jerárquicos como colaboradores de otras áreas, quienes más han influido en fomentar con su ejemplo y testimonio una praxis profesional y ética basada en la prudencia y en la experiencia. Ciertamente, atesorar una reflexiva y estructurada pauta de pensamiento para analizar y separar los conflictos de interés inherentes en la prestación de servicios financieros no es fácil y requiere de inmersiones puntuales en seminarios prácticos impartidos in-company por los propios servicios del Cumplimiento Normativo internos o por las instituciones a las que nos acogemos adhiriéndonos a su Código Ético de Conducta o Reglamento Interno de Conducta.

    Estoy convencido que las entidades financieras, así como los profesionales, pueden y deben diferenciarse a la hora de implementar esfuerzos y dedicación en mejorar el perfil ético y de práctica profesional de sus organizaciones mediante cursos digitales, mesas redondas específicas o paneles prácticos promovidos por asociaciones profesionales (véase el IEAF o CFA Institute) recurrentes.

     

    Autor: Ignacio Fernandez-Montes, CFA
    Vocal de la Junta Directiva y Presidente de la Junta Andaluza del IEAF, Director Regional en Andalucía de Finanzas Personales y Wealth Managent en GVC Gaesco. Economista formado en la Universidad de Sevilla, que completa con postgrado en Alta Dirección de Empresas Líderes en San Telmo Business School.

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